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Jueves, 19 de Abril de 2012 07:39

Perdidos y solos. Notas para una sesión de Executive Coaching

Directivos de muy diferentes sectores  acuden  en busca de asesoramiento. Unos, hacen verdaderos ejercicios sesudos de análisis financiero, otros proclaman como única y acertada solución  el avance ciego de las tropas hacia nadie sabe qué abismo. Los más, se sienten perdidos.

¿Mi sentimiento?  Les veo solos, cada vez más solos ante la toma de decisiones  que en ningún caso son fáciles y lo peor, cada vez son y serán más complejas. Cada día que pasa, los problemas que van surgiendo con sus equipos directivos y organizaciones son más preocupantes.  No hay aprendizaje ni energía para el cambio sin sufrimiento y esfuerzo.

O’Neill, en su interesante libro Executive Coaching with backbone and heart nos ofrece una sugestivas notas sobre el trabajo del asesor y del directivo, apuntando que la genuina relación de asesoramiento a la alta dirección - executive coaching - casi siempre comienza cuando el líder se enfrenta a un fuerte dilema y se siente realmente bloqueado. La esencia del coaching es apoyar a este directivo a elevarse sobre sus incertidumbres y ayudarle a transferir este aprendizaje en resultados para sus organizaciones.

Esta reconocida profesional del mundo de la dirección define tres áreas que han de  ser cubiertas por un alto directivo.

En primer lugar, ser capaz de dibujar el terreno donde se mueve la organización, esto es, los principios, la visión y los objetivos a perseguir creando oportunidades de negocio. En segundo lugar,  construir relaciones que faciliten el alto rendimiento  de su equipo directivo y por último,  producir resultados,  más por el esfuerzo directo de otros que por su propio esfuerzo.

Siguiendo su modelo, Executive coaching es el proceso por el cual buscamos incrementar la habilidad y la efectividad del directivo para llegar a desarrollar estas tres responsabilidades del liderazgo.

En nuestra realidad diaria este proceso de asesoramiento nos supone un reto aun mayor dada la realidad económica y empresarial y sus pésimos augurios.  La ansiedad  aun siendo positiva para movilizar la creatividad y la búsqueda de soluciones, está llegando en muchos casos a desbordar a muchos equipos directivos.

La falta de resultados y los graves problemas coyunturales de financiación pueden llegar a provocar medidas extraordinarias en el recorte de gastos y por ende la reducción de personal.

Todos los equipos de dirección  pasan por diferentes fases y deben dar respuestas a sus propias crisis de crecimiento.  Aquellos miembros del equipo directivo que acusan más la ansiedad terminarán por pedirle al líder respuestas claras, mayor decisión, medidas extremas. Es muy posible que este caiga en la tentación de ceder si es incapaz de soportar la presión, comenzando a tomar decisiones y dar órdenes la mayoría de las veces sin sentido. En nuestra cultura parece estar instalado el mensaje de que las cosas se arreglan desde arriba. Apoyar al directivo a  no caer en la tentación del “ordeno y mando” y provocar una relación de dependencia en sus colaboradores  es una labor ardua y es así como muchos equipos acaban instalados en el autoritarismo.

Siendo esta una fase difícil de solventar por un directivo maduro que no pretenda acabar cediendo a las presiones del resto  y que persiga una gestión basada en valores más “democráticos”  es una faena nada sencilla de lidiar.  La situación que se suele provocar es terreno abonado para aquellos que tienen más problemas con la aceptación de la autoridad. Estos últimos tratarán por todos los medios de enfrentarse a la supuesta falta de visión del líder y ganar adeptos entre los miembros más dependientes.  Se  cuestiona la forma de autoridad, se critica la organización. De nuevo nuestro trabajo de executive coaching debe estar encaminado a  realizar  un esfuerzo hercúleo en centrar al líder, especialmente si este posee un estilo personal que tienda a la evitación del conflicto. Es en esta etapa cuando muchos equipos se extinguen. Son demasiadas las presiones y se pierde el foco de la orientación a  resultados y a la consecución de objetivos de negocio.

Intervenciones precisas y bien dirigidas a la gestión del ego y los celos son vitales en estas crisis de equipos directivos.

Si estas iniciativas del líder van calando en la organización y la comunicación tiende a ser realista y se permite la aportación racional, es interesante observar cómo van apareciendo reacciones más equilibradas, especialmente por aquellos que tienden a acusar menos problemas con la autoridad y la norma y que aparecen como más independientes.

Los resultados al menos en lo que se refiere a la gestión del equipo directivo y al resto de la organización suelen ser rápidos. Más ideas innovadoras para afrontar la situación de mercado, menos parálisis y conflicto y por ende menor bajada de la productividad y algo que comenzara a tomar un papel importante en muchas organizaciones; la autogestión de la crisis.

Al menos el líder habrá dejado establecidos  los fundamentos precisos para enfrentarse con medidas realistas a los cambios tan profundos que están sufriendo los mercados, obteniendo de su organización el clima necesario para la gestión oportunidades.

Cualquier medida,  por muy grave que esta sea,  contará con una mayor aceptación. Es desde aquí y sólo desde esta cualidad de ser capaz de liderar las diferentes etapas y crisis  por las que pasa su gente desde donde podrán pedir sacrificios.

Por Juan José López Jurado, Counselur en Aflora.

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