Perdidos y solos. Notas para una sesión de Executive Coaching

Directivos de muy diferentes sectores acuden en busca de asesoramiento. Unos, hacen verdaderos ejercicios sesudos de análisis financiero, otros proclaman como única y acertada solución el avance ciego de las tropas hacia nadie sabe qué abismo. Los más, se sienten perdidos.
¿Mi sentimiento? Les veo solos, cada vez más solos ante la toma de decisiones que en ningún caso son fáciles y lo peor, cada vez son y serán más complejas. Cada día que pasa, los problemas que van surgiendo con sus equipos directivos y organizaciones son más preocupantes. No hay aprendizaje ni energía para el cambio sin sufrimiento y esfuerzo.
O’Neill, en su interesante libro “Executive Coaching with backbone and heart” nos ofrece una sugestivas notas sobre el trabajo del asesor y del directivo, apuntando que la genuina relación de asesoramiento a la alta dirección - executive coaching - casi siempre comienza cuando el líder se enfrenta a un fuerte dilema y se siente realmente bloqueado. La esencia del coaching es apoyar a este directivo a elevarse sobre sus incertidumbres y ayudarle a transferir este aprendizaje en resultados para sus organizaciones.
Esta reconocida profesional del mundo de la dirección define tres áreas que han de ser cubiertas por un alto directivo.
En primer lugar, ser capaz de dibujar el terreno donde se mueve la organización, esto es, los principios, la visión y los objetivos a perseguir creando oportunidades de negocio. En segundo lugar, construir relaciones que faciliten el alto rendimiento de su equipo directivo y por último, producir resultados, más por el esfuerzo directo de otros que por su propio esfuerzo.


